OBSERVEMOS LAS CONTIENDAS LOCALES

Administrador Galvez
Written by Administrador Galvez. Posted in Noticias on 08 November 2016.
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Luisa Ortega, residente de Marshalltown y dueña de negocios, busca ser electa como auditor del condado. Si gana, podría ser la primera latina electa del condado.

 

MARSHALLTOWN, Ia. - Mi objetivo en las últimas semanas de esta amarga elección presidencial, ya llega a su final inevitable, es cero en algunas historias políticas positivas en Iowa.

La recompensa egoísta es intentar volver a conectarme con el más noble espíritu del servicio público, incluso mientras el lodo cuelga a través de mi cuenta de Twitter y de la pantalla de televisión.

Así, una noche, me encuentro en las calles de Marshalltown mientras Luisa Ortega toca la puerta y Dawson VanZwol duda en abrirla.

Ortega, de 40 años, es candidata Demócrata por primera vez para la nada glamorosa oficina de auditoría y registro. Pero VanZwol es un voto que es poco probable que reciba. Tampoco lo recibirá nadie más.

La política no lo afecta, dice VanZwol, de 20 años, quien no tiene intenciones de votar.

"Simplemente no me importa lo suficiente", es indiferente ante las elecciones.

Una vez que él comience a pagar más impuestos o servicio médico, tal vez cambie su actitud.

Me doy cuenta de que la carrera para auditor no es la más importante, incluso en la sombra de la corte local en cuestión, y mucho menos lo es una vez que pones un pie más allá del límite del condado.

Pero Ortega representa el tipo de política que encaramos con más frecuencia en nuestra vida diaria: los rostros de amigos y vecinos que cumplen funciones modestas pero primordiales en nuestros vecindarios, lejos del circo de Washington, DC.

Sin un auditor o un responsable de registro y sin toda la información que manejan, la vida cívica diaria se paralizaría. Eso sin mencionar que no podíamos realizar una elección segura y ordenada, como la que Donald Trump ha tratado de hacer todo lo posible por con acusaciones vagas e infundadas.

Vaya, me resbalé: estoy tratando de ayudarte a escapar por un rato de la amarga batalla entre Trump-Hillary Clinton. Quedémonos en estas calles con Ortega, quien dice que ya ha gastado los $2,700 de su campaña para imprimir volantes y letreros para jardín.

Ella tocó puertas esta semana junto a un compañero demócrata, Jon Muller, que se postulaba para supervisor del condado.

El par dejó volantes en cada hogar, pero centró su conversación en hogares registrados como demócratas y en los independientes. Ortega también llevaba un portapapeles con formatos de boleta de voto en ausencia. Cambió sin esfuerzo entre hablar inglés y español.

Ortega, cuya madre es de México, nació en Texas y se mudó a Iowa a los 6 años. Ha sido una mujer de negocios por mucho tiempo, lideró los grupos de despanojado de maíz era adolescente, comenzó a traducir a los 16 años, trabajó como carcelera, dirigió su propio restaurante en el centro comercial local, organiza los fuegos artificiales del cuarto de julio y renta un salón de fiestas.

Ella y su esposo, un mecánico del ayuntamiento, tienen cuatro hijos de entre los 3 y los 18 años.

Su contrincante es la actual responsable de la oficina de auditoría y registro, la republicana Deanne Raymond. (Este es sólo uno de los dos condados de Iowa donde las dos oficinas están fusionadas - Woodbury es el otro -).

Raymond, de 43 años, creció en Yakima, Wash., y vivió en California y Idaho antes de mudarse a Iowa. Su mamá creció cerca de Woodbine, en el oeste de Iowa y, ahora vive con ella y el resto de su familia.

Raymond y su marido, que trabaja para Fisher, tienen tres niños de 14 a 21 años.

Cuando vivía en la Costa Oeste trabajaba para los distribuidores de Toshiba, administrando al personal que manejaba los sistemas telefónicos y de correo de voz.

Hace un par de años, se convirtió en la suplente en la oficina de auditoría y registro, y luego fue contratada para el cargo superior - sabiendo que pronto tendría que hacer campaña para permanecer en el cargo.

Como periodista, me alegró saber que cuando la junta de supervisores ofreció entrar en sesión cerrada para su entrevista de trabajo, ella se negó, alegando que debido a que era un cargo público, ella lo mantendría en el dominio público.

Así, por vez primera, el Condado de Marshall tiene como candidatos, a dos residentes con mentalidad de servicio, dos empresarias, dos madres.

Ambas han trabajado en las escuelas - Ortega como traductora, Raymond como un asistente de un estudiante con necesidades especiales durante cuatro años.

Han llevado a cabo una campaña civilizada y educada. Raymond ha enfatizado su experiencia en el cargo; esta es su primera elección en la votación, pero la sexta en la que ha ayudado a realizar.

Ortega, por su parte, ha prometido una mayor accesibilidad a las votaciones y aumentar la participación.

Sin importar quién gane, tal parece que el condado contará con el servicio de alguien que realmente se preocupa por su trabajo.

Ellas no son políticos de carrera o magnates.

No hace mucho tiempo, ninguna de estas mujeres imaginó que se postularía para un cargo público. Ambas se mostraron reacias y, en algún momento, casi tuvieron que ser orilladas a “lanzar sus sombreros al ring”.

Para Ortega, su participación comenzó en serio el año pasado cuando su hija de 9 años (ahora 10) llegó a casa llorando. La carrera presidencial se estaba “calentando”, y Trump había empezado a jactarse de construir un muro en la frontera de México.

Todos los niños de la escuela están diciendo que no van a enviar de regreso a México, dijo su hija, y yo casi no hablo español. ¿Qué voy a hacer?

Eso motivó constantes conversaciones alrededor de la mesa durante las cenas en familia, acerca de por qué los estadounidenses discuten sobre la inmigración y las raíces del racismo.

"El muro ya está construido", dijo Ortega sobre cómo esta elección presidencial los ha llevado a una división. "No necesitas gastar tu dinero en una estructura física."

Entonces Ortega decidió participar en su primer caucus – reunión electoral -. Eso la hizo darse cuenta de que sólo unos pocos de sus vecinos estaban involucrados en el proceso político.

A principios de los 90, Ortega recuerda ser una de los tres hispanos en su escuela secundaria. Observó cómo su comunidad evolucionaba de ser inmigrantes de primera generación en la planta de empaquetado de carne a una de niños modernos que, al igual que su hija, ni siquiera hablaban mucho español.

Actualmente la quinta parte del condado Marshall es latino. Sólo otros dos condados de Iowa, Crawford, con 27 por ciento, y Buena Vista, con 25 por ciento, tienen mayores proporciones.

Y, sin embargo, sólo hasta ahora Ortega podría convertirse en la primera Latina elegida para una oficina en el Condado de Marshall.

No es que ella esté contendiendo en base a su herencia étnica. Ella rechaza el simple formalismo, dice. Mientras que Ortega se enorgullece de que quizá pueda ser un modelo a seguir para los jóvenes latinos o las niñas en la ciudad, espera que el hecho de ser latina sea un factor que esté al final de la lista de las razones por las cuáles cualquiera votaría por ella.

Cuento todo esto para mostrar cómo Estados Unidos sigue trabajando, a pesar del grotesco espectáculo secundario de nuestra elección para presidente. Tenemos buenas personas para elegir en las contiendas locales. Lentamente, pero con seguridad, más inmigrantes están entrando al proceso político.

La ciudad de la que procede Raymond, Yakima, es hispana en alrededor del 40 por ciento. El otoño pasado, los primeros miembros latinos del Concejo Municipal, tres de siete, fueron electos para el cargo. Esto ocurrió después de que la Amerian Civil Liberties Union demandó a la ciudad por la forma en la que sus distritos electorales, en general, estaban privando de sus derechos a las minorías.

Nunca sabemos cómo nuestras disputas y disturbios políticos pueden inspirar para bien o para mal. A veces toma más tiempo ver el lado positivo.

Pero, Dawson, nada de esto cambia el hecho de que aún necesitas votar.

Nunca sabemos cómo nuestras disputas y trastornos políticos pueden inspirar tanto bueno como malo. A veces sólo toma más tiempo para ver el revestimiento de plata.

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Author: Administrador Galvez

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